LA MOTIVACIÓN

La motivación te mueve y necesitamos de motivación diaria para avanzar.
Tenemos que recargarnos de nuevo, en una especie de lucha para encontrar motivos que nos muevan; motivos de peso que logren engancharnos. No hace falta ponerse metas complicadas para motivarnos, con la falsa esperanza de que cuanto más difíciles, más ganas nos entrarán para conseguirlas. Al contrario, pequeños objetivos que vayamos cumpliendo poco a poco, son los que nos van a reportar mayor motivación.
Una persona desmotivada abraza la tristeza, la angustia, la desesperación y hasta la depresión. Es un Tsunami que arrasa y afecta a cualquier aspecto de nuestra vida, de nuestro entorno. Empezamos a preguntarnos por qué hacemos las cosas, no queremos hacerlas y nos boicoteamos a nosotros mismos, ahogando cualquier intento de brillar. ¿Tiene motivo estar así? ¿es saludable esa actitud? obviamente no. La motivación es nuestra gasolina, tenemos que encontrarla porque nos impulsa, mantiene el rumbo de nuestros sueños y nos ayuda a soportar cualquier inconveniente que surja en el camino de hacerlos realidad.
Todos tenemos días tristes y de sentimientos negativos, que también son necesarios. Pero puedes pararlos en el momento en el que eres consciente. Los evalúas y te enchufas de nuevo a la realidad, a lo que deseas que sea tu realidad. Eliges estar bien, eliges ser feliz.
Nada, excepto tú, puede interponerse en tus objetivos. Llénate de ese sentimiento y comienza a moverte, con entusiasmo, alegría, creatividad y persistencia. Cree en ti, en tus capacidades. Tu mente tiene un poder absoluto, utilízalo, benefíciate de él, crece con él.
Lo que realmente va a marcar diferencia es la manera en la que hagas las cosas, y es esa pasión, esa motivación que te mueve. Quedarse estático es perder, y tú has venido a ganar. La motivación es la fuerza más poderosa de esta vida, porque es la que te transporta hasta donde quieres llegar. Te aporta optimismo, bienestar, te hace crecer, te hace ser mejor, te hace sentir que puedes con todo. Pero nunca te olvides de felicitarte por tus logros. Reconoce hasta dónde has llegado por tu esfuerzo y dite a ti mismo: Vamos bien! vamos a por más!